10 - Alabanzas

CANTAMOS GLORIA Y ALABANZAS AL SEÑOR
PORQUE HA DADO UNA MADRE
A NUESTRO POBRE CORAZÓN.


Vemos la mano del Padre sobre nosotros,
¡alabemos su Providencia!
Su Misericordia nos ha llamado
a entregarnos a Él.


Puestos en las llagas de nuestro Salvador,
beberemos desde su fuente,
y nos animaremos a sufrir todo por Él,
hablando con él en la oración.


Pidamos la gracia de conocer
el verdadero Espíritu
que nos conduzca en todas nuestras obras,
haciéndolo todo por amor.


La Inmaculada nos ha de alcanzar
las virtudes que nos faltan.
Como Francisco alabemos al Señor
perdonando con amor.


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